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lunes, 27 de noviembre de 2017

Primera Guerra Mundial


PRIMERA GUERRA MUNDIAL 



Las Ciencias sociales, permiten estudiar las actividades y comportamientos del hombre en un grupo, al igual que  las causas y consecuencias de los mismos. Es por ello que  te invito para que seas participe de esta nueva hazaña,  en la que las Ciencias Sociales, nos permiten viajar a través de la historia en una aventura  inolvidable e interesante; es por ello que desde ahora puedes realizar uno de los más importantes viajes que te ayudaran a aclarar muchas dudas y que te mostrara otras alternativas para trabajar la Primera Guerra Mundial.




PRIMERA GUERRA MUNDIAL
Las tensiones acumuladas por la carrera imperialista entre las potencias europeas terminaron por hundir a los contendientes en una larga guerra que dejó sus economías agotadas y más de 9 millones de muertos.

Europa a comienzos del siglo XX

Desde finales del siglo XIX, las potencias industriales europeas se encontraban consolidando su supremacía política y económica sobre el resto del mundo. Gracias a la superioridad militar y al control político y administrativo que ejercían en África y gran parte de Asia y Oceanía, Gran Bretaña, Francia, Alemania y, en menor medida, Italia aseguraron diversos mercados para sus manufacturas, al tiempo que obtenían materias primas para sus industrias. Por su parte, el Imperio otomano, el ruso y el austro-húngaro, con un menor desarrollo industrial, experimentaron algunos problemas y desórdenes internos. Fuera de Europa, solo los Estados Unidos y Japón aparecían como nuevas potencias capaces de competir con los europeos.
Este panorama de estabilidad política y económica acompañado de avances científicos e innovaciones tecnológicas como el automóvil, el avión, el teléfono, el fonógrafo y el cinematógrafo, aumentó la confianza y el sentimiento de superioridad europeo. Por ello, Francia organizó la Exposición Universal de 1900, para que todas las naciones presentaran sus avances en las artes, las ciencias, la industria y la agricultura. Años después, los europeos recordarían con nostalgia esta etapa a la que llamaron la Belle Époque o Época Bella.

La paz armada

Tomado de: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/c/cf/
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El avance industrial europeo llevó a una creciente rivalidad entre las potencias imperialistas, especialmente porque el auge de Alemania despertó recelos en Gran Bretaña y Francia. Las potencias iniciaron una carrera armamentista: desarrollaron armas como acorazados y submarinos; implantaron el servicio militar para aumentar los ejércitos y fomentaron, a través de la prensa, el sentimiento patriótico en cada nación.
Igualmente, las potencias formaron dos bloques militares opuestos. El primero, la Triple Alianza, conformado por Alemania, Austria-Hungría e Italia, fue impulsado por los intereses alemanes en los Balcanes y en el Imperio otomano, con apoyo austro-húngaro, que a su vez rivalizaba con Rusia por el predominio en Europa oriental. El segundo bloque, la Triple Entente, formado por Gran Bretaña, Francia y Rusia, se concretó en 1907 para prestarse ayuda mutua en caso de ser atacados por la Triple Alianza.

Estallido de la Primera Guerra Mundial

El 28 de junio de 1914, el archiduque Francisco Fernando, heredero del trono austro-húngaro, fue asesinado por un bosnio proserbio en Sarajevo, la capital de Bosnia. Ante este hecho, el imperio austrohúngaro, contando con el respaldo de Alemania, lanzó un ultimátum a Serbia para que le permitiera participar en la investigación del asesinato. Por no aceptar una de las exigencias, Austria declaró la guerra a Serbia el 28 de julio y, al día siguiente Rusia, que apoyaba a Serbia, ordenó la movilización general de sus tropas. De esta manera se activó el sistema de alianzas europeo, pues tres días después, Alemania declaró la guerra a Rusia y, en respuesta, Francia declaró la guerra a Alemania.
Las operaciones militares empezaron el 4 de agosto, con la invasión de Alemania sobre Bélgica con el objetivo de rodear y sorprender a las tropas francesas, conquistar París en pocas semanas, y así derrotar a Francia. El ataque sobre Bélgica involucró a Gran Bretaña en la guerra, pues esta se había comprometido a defenderla, mientras que Italia no apoyó a la Triple Alianza.

Desarrollo de la guerra

fuente: http://www.swissinfo.ch/image/38811880/3x2/640/426/
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La confrontación inició con la invasión alemana sobre Francia a través de Bélgica, y el intento de cercar al ejército francés que había atacado la región fronteriza de Alsacia, sin embargo, con el apoyo de la naciente aviación, los franceses pudieron resistir. El avance alemán llegó hasta 40 kilómetros de París, donde fueron detenidos en la batalla del río Marne, en septiembre de 1914, gracias a la resistencia francesa comandada por el general Joseph Joffré, y el apoyo del ejército británico, que se organizó rápidamente para iniciar acciones en el Continente.
En el frente oriental, los austro-húngaros invadieron Serbia, mientras una fuerza invasora rusa fue derrotada por los alemanes comandados por el general Hindenburg en la batalla de Tannenberg, en el primer mes de la guerra, y luego, con la ayuda de los austriacos, el ejército alemán, que tuvo que dividirse en dos frentes de batalla, expulsó de Polonia a los ejércitos rusos en la zona de los Lagos Masurianos y penetró en Rusia. A partir de este momento, los rusos intentaron varias contraofensivas, pero fueron controlados por las potencias centrales (Alemania y Austria-Hungría), quienes pasaron a dominar la situación en el frente oriental.

La guerra de Trincheras

Desde finales de 1914 y casi hasta el final de la guerra en 1918, los frentes se estabilizaron en el norte de Francia y al oriente en Rusia. Los ejércitos optaron por la estrategia de defender sus posiciones, cavando extensas líneas de trincheras y estableciendo fortificaciones defensivas, desde la frontera suiza hasta el canal de la Mancha en Flandes por el norte. En estas trincheras combatieron millones de hombres, quienes vivían en pésimas condiciones higiénicas, con pocos alimentos, bajo un bombardeo constante de artillería y ocasionales intentos por romper el frente que, sin embargo, eran contrarrestados por el fuego de las ametralladoras.
Las principales ofensivas fueron la de los alemanes en Verdun (febrero de 1916) y la de los británicos en el Somme (julio de 1916), las cuales costaron miles de vidas y no consiguieron avances importantes. En este período el conflicto se extendió con la entrada de Bulgaria y el Imperio otomano del lado de las potencias centrales, mientras Italia se unió a la Triple Entente en 1915 y abrió un frente de batalla con los austro-húngaros al norte de su territorio. En 1915, en Gallipoli, los otomanos rechazaron una invasión británica, sin embargo, sus territorios en Oriente Medio (Palestina, Siria, Arabia e Irak) fueron ocupados con ayuda de grupos nacionalistas árabes. Por otra parte, los británicos conquistaron las colonias alemanas en África, mientras Japón se expandía en Asia y el Pacífico.


El final de la guerra

En 1917 se produjo un giro en el desarrollo de la guerra. En primer lugar, se cerró el frente oriental por el retiro de Rusia de la guerra tras el triunfo de la revolución bolchevique, y en segundo lugar, los Estados Unidos entraron al conflicto del lado de las potencias aliadas, con todo su potencial industrial y sus recursos bélicos y humanos.
Tras la retirada rusa, los alemanes concentraron sus fuerzas en una nueva ofensiva que se inició en julio de 1918, sin embargo, las tropas francesas, británicas y estadounidenses resistieron el ataque, y obtuvieron finalmente la victoria en la segunda batalla del Marne en el mes de agosto.
Al tiempo, se presentó una serie de victorias aliadas: Italia derrotó la mayor parte del ejército austro-húngaro, y los franceses y británicos ocuparon los Balcanes. De esta manera, las potencias centrales se fueron rindiendo: primero el Imperio otomano, luego Austria y finalmente Alemania, que dos días después de que el emperador Guillermo II abdicara, firmó un armisticio el 11 de noviembre de 1918.

Los tratados de paz

Para restablecer la paz se convocó la Conferencia de París de 1919, en la que solo participaron los países vencedores. Allí se firmaron los tratados de Saint Germain (con Austria), Trianon (con Hungría), Sèvres (con Turquía), Neulliy (con Bulgaria) y Versalles (con Alemania), los cuales fueron impuestos a los vencidos. En estos acuerdos las potencias se repartieron territorios y colonias, buscaron mantener debilitada a Alemania, principal objetivo de los franceses, y crearon unos Estados alrededor de Rusia para evitar que el comunismo se expandiera por Europa. En el Tratado de Versalles se responsabilizó a Alemania por la guerra, y se impusieron duras condiciones como la pérdida del 13% de su territorio y de todas sus colonias, se le obligó a reducir su ejército, a desmilitarizar la región de Renania y a pagar unas reparaciones de guerra a los vencedores. Además, en esta conferencia se creó la Sociedad de las Naciones, una organización para mantener la paz y solucionar los conflictos entre las potencias.

Cambios territoriales

Los principales cambios territoriales como consecuencia de la Primera Guerra Mundial fueron:
■ Alemania devolvió Alsacia y Lorena a Francia, Poznan y Prusia occidental pasaron al nuevo Estado de Polonia, y Schleswig pasó a Dinamarca.
■ Austria-Hungría se dividió en los Estados de Austria, Hungría, Yugoslavia y Checoslovaquia.
■ El Imperio otomano se convirtió en la república de Turquía, entregó algunas islas a Italia y Grecia, Siria a Francia, e Irak y Palestina a Gran Bretaña.
■ Se crearon los Estados de Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania, que antes pertenecían al Imperio ruso.
■ Rumania recibió Transilvania de parte del antiguo Imperio austro-húngaro.



Fuente:

Maldonado, C.; Prieto, F.; Cote, J.; & Cobos, F. (2010). Hipertextos Santillana 9. Primera Guerra Mundial. 12-15

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